¿Cómo formular y emplear los criterios de evaluación? – MINEDU
Análisis de un caso
Mariana, estudiante de 9 años que cursa el cuarto grado de primaria, evidencia desde temprana edad un desempeño sobresaliente en el área de Matemática. Cumple de manera sistemática con sus tareas, participa activamente en las sesiones de aprendizaje y demuestra solvencia tanto en el cálculo mental como en el escrito. En consecuencia, al término de cada bimestre, suele alcanzar el nivel de logro destacado en las cuatro competencias del área.
Sin embargo, esta situación invita a una reflexión pedagógica fundamental:
¿Es pertinente asignarle dicho nivel de logro únicamente sobre la base de sus conocimientos y habilidades matemáticas? ¿Constituyen estos desempeños evidencia suficiente de que Mariana está desarrollando plenamente las competencias del área?
A lo largo de los fascículos previos, se ha señalado que responder a estas interrogantes exige una comprensión profunda del enfoque por competencias y de lo que implica actuar competentemente. No obstante, ello no es suficiente. Resulta imprescindible contar con descripciones claras y específicas de aquello que el estudiante debe demostrar para evidenciar el nivel de desarrollo esperado en una competencia.
Estas descripciones corresponden a los criterios de evaluación, los cuales constituyen el eje central de este fascículo.
De acuerdo con la normativa vigente, los criterios de evaluación son el referente específico que orienta el juicio de valor sobre el nivel de desarrollo de las competencias (RVM N.º 00094-2020-MINEDU). En ese sentido, cumplen funciones esenciales en el proceso de enseñanza y aprendizaje, tales como:
- Brindar claridad a los estudiantes sobre lo que se espera de su desempeño y cómo serán evaluados.
- Orientar una retroalimentación oportuna, pertinente y centrada en el progreso individual.
- Guiar la planificación docente y sustentar la elaboración de instrumentos de evaluación, como rúbricas y listas de cotejo.
Por ello, la formulación de criterios de evaluación claros, pertinentes y alineados al enfoque por competencias constituye una tarea fundamental en la práctica docente. Este fascículo tiene como propósito ofrecer orientaciones que fortalezcan dicho proceso y promuevan un uso formativo de la evaluación.
Los criterios de evaluación se formulan a partir de las capacidades
En la idea clave 5 del fascículo anterior, se analizó el caso de Amalia, quien diseñó una secuencia de situaciones retadoras vinculadas con la competencia Resuelve problemas de cantidad, centradas en la partición de una unidad en partes iguales. A lo largo de las sesiones, propuso actividades como la distribución equitativa de cantidades, la identificación de fracciones como representación de partes de un todo y la comparación de fracciones en contextos cotidianos, como recetas de cocina.
Frente a ello, surge una interrogante clave:
¿qué aspectos de la actuación de sus estudiantes debe observar Amalia para determinar que están desarrollando la competencia?
El Currículo Nacional ofrece una respuesta precisa al respecto:
Idea clave 1
Las capacidades constituyen los atributos esenciales e indispensables que permiten evidenciar el desarrollo de las competencias en los estudiantes.
En este marco, Amalia, a partir de su experiencia pedagógica y del conocimiento de las características y necesidades de sus estudiantes, revisa el Currículo Nacional con el propósito de profundizar en la comprensión de la competencia. Este proceso le permite validar prácticas efectivas, así como identificar aspectos que requieren mayor precisión y análisis.
Asimismo, frente a ciertas dudas, complementa esta revisión con el análisis del Programa Curricular correspondiente a su nivel educativo. De este modo, examina desempeños que le sirven como referentes para delimitar con mayor claridad qué observar en las evidencias de aprendizaje de sus estudiantes, asegurando así una evaluación más pertinente, objetiva y formativa.
